Ella se ganó su puesto. Da igual si fue de manera honrada o no, al fin y al cabo trabajó muy duro para llegar hasta ahí y ya solo aspiraría a más.
Siempre fue valiente. Nadie achantó sus pasos. Tenía objetivos ambiciosos para una niña de su edad. Había visto construir castillos de arena sobre nubes con tanta rapidez como se destruían. Sus sueños se habían roto demasiadas veces. Le habían prometido oro y le habían vendido cobre durante toda su niñez y, gracias a eso, descubrió que tenía que apuntar muy alto para poder llegar donde quería.
Me gusta el blog efectoparaque.blogspot.com